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miércoles, 22 de enero de 2014

Cuando todo el mundo pisábamos la misma arena blanca.




En el principio no existía dualidad
por eso es tan difícil
que nos entre en la cabeza.
Por el sol distinguimos
entre el brillo y las sombras
y las gaviotas son hermosas
y nos dan miedo si se acercan.
Hay que tener cuidado porque en la arena,
su sombra, son como agujeros.


Se me ocurre ahora que quizás hable el poema del límite por el que distinguimos y llamamos a una cosa con un nombre, y a otra, de otro modo. Pero también, a lo mejor, de algo que está en nosotros desde antes de que se le pusieran nombres a las cosas que nos rodean. Habla de como se puede percibir algo de dos maneras opuestas siendo lo mismo. Pero también sobre el miedo que tenemos a descubrir que, en esencia, no son tan diferentes las realidades que considerábamos opuestas. 

En lo que a métrica se refiere, tiene el poema un problema. Ya dije que los primeros textos del libro estaban compuestos de un modo muy... expontáneo... sin preocuparme excesivamente por la estructura (con la única condición de que solamente podían constar de nueve versos). No obstante, viéndolo ahora veo algo que no me importaría cambiar y que creo que mejoraría el resultado final: al verso número seis le quitaría la "y" para convertirlo en par y así conseguir una simetría con el primer tercerto. Es decir impar-impar-par / impar-impar-par / impar-par-impar. 


domingo, 24 de noviembre de 2013

La zona muerta. Fragmento II




El verano no está tan mal,
en realidad yo lo prefiero
-es un actor primordial ingognoscible.
El sol me deslumbra sobre las copas de los árboles.
Está situado justo a noventa grados en el cielo.
O el sol, lo que podemos ver de él, entre las siluetas
oscuras que se cruzan de las ramas de los árboles
porque está atardeciendo
y todavía nos deslumbra.
Si es verdad que Dios existe se parecería
a ese sol visto entre las ramas de los árboles,
porque enseguida tanta luz
va a desaparecer y entonces
tendremos que tener cuidado.
El cielo como una bandera
representa la idea
de un paisaje abierto
mas grande que nosotros mismos
en el que nos desintegramos.
O el cielo como una burbuja
que absorbemos para abrirnos por dentro.
El cielo, por la noche, significa
otras cosas muy diferentes.
Debía de enterrarse,
ni una más ni una menos,
durante cuarenta noches enteras
-tiempo suficiente en el cual
el embrión estaría formado
en el seno de la tierra.




Los secretos de la mujer suelen referirse más bien a la transgresión de alguna norma o conducta moral o social de su cultura, religión o sistema personal de valores. La cultura dominante ha considerado a menudo algunos de estos actos, acontecimientos o elecciones, sobre todo los relacionados con la libertad de las mujeres en todos los ámbitos de la vida, vergonzosamente impropios de las mujeres pero no de los hombres. 



domingo, 13 de octubre de 2013

Nos perdimos cerca de las espinas doradas



Nos perdimos cerca de las espinas doradas,
donde los últimos rayos pintaban el cielo
y el azul se convertía en morado y el rojo
se expandía hasta ser blanco y casi transparente.
Sin saber todavía lo que significaba
-el recuerdo del barro de la orilla del lago
y algo que después nos dijeron que era humedad-
empezábamos a cansarnos de nuestros juegos.
La tarde caía y se enterraba muy profundo
y ella tenía el pelo lleno de gotas de agua.

Nos perdimos cerca de las espinas doradas,
pero ella no hacía más que reírse y reírse
y se tiraba al suelo y se manchaba la ropa
sí yo decía: ponte el abrigo, ya refresca.
Y abría la boca al mismo tiempo que cantaba
un extraño pájaro, lejos, donde los árboles.
Y cerraba los ojos y el cielo se apagaba,
y abría la boca y podía escuchar hasta las nubes,
que parecía que bajasen hasta nosotros
mostrándonos un camino que no conocíamos.

Nos perdimos cerca de las espinas doradas.
Se acercó, me cogió la mano y nos alejamos,
fíjate, muertos de risa sin saber por qué,
pero completamente muertos en cualquier caso.
Y subíamos por escaleras de algodón
aunque abajo ella gritaba como un animal,
con los ojos en blanco, y yo la zarandeaba
para que lo dejase, porque cuando hacía eso
los días y las noches transcurrían muy rápido
y en sus ojos veía algo que me daba miedo.

Nos perdimos cerca de las espinas doradas,
donde el reflejo de la luz del sol sobre el agua
se mezcla con el olor de la tierra mojada
y esperábamos, con los tobillos enterrados
en la orilla, como esculturas abandonadas.
Pero alguien se acercaba con una hoz en la mano,
alguien que pertenece y no pertenece al lago.
Y ella le esperaba con miedo y aunque venía
y nunca llegaba, la emoción se convertía
en eterna cerca de las espinas doradas.




martes, 1 de octubre de 2013

Presentación Isolagnosis. Café Levante.


Pues eso el próximo martes, 8 de octubre del 2013, se presenta mi primer libro 'Isolagnosis' en el café Levante en Cádiz a las 19:30 Horas, que además saldrá a la venta ese mismo día. ya informaré dónde y cuándo.

Se que nadie lee esto, porque este blog no tiene visitas, así que bueno, por eso mismo me tomo la licencia de invitaros a todos.

¡Saludos!


www.edicionesenhuida.es/producto/isolagnosis/